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Escogí como símbolo el montgolfier porque, la
verdad aunque es única, nosotros lo percibimos
De una manera distinta, como si notaríamos el mundo através de un
montgolfier, a bordo, un hombre y una mujer tienen las manos juntas
y realisan un viaje hacia la verdad.
No escribo pensandome, lo escrito se queda y las palabras vuelan.
Escribo pensandome, lo escrito se queda y el pensamiento evoluciona.
Escribo pensandome, lo escrito se queda y la voluntad de Díos se
cumple.
Lo escrito se queda y la verdad se acerca.
Lo escrito se queda y los errores se pueden remediar.
Escribo lo que pienso, pero después de escribir es posible no
compartir más todo lo que escribí. |